El Karma: una ley de causalidad. Patrones kármicos y relaciones karmáticas

 

 

Según la teoría del karma, cada una de las reencarnaciones que nos toca vivir, quedaría afectada por los actos realizados en vidas pasadas.

Se trata de un concepto esgrimido sobre la base de que toda acción se comete por un motivo determinado. Por ello, los actos sin intencionalidad, no son tenidos en cuenta por esta ley universal.

Así, existen tres tipos de karma: el neutro, el positivo y el negativo. Éste último, lo generarían personas de baja moral, gente envidiosa y con codicia, y acabaría revirtiendo contra esas mismas personas que lo producen. Aunque podría llegar a limpiarse, siempre y cuando se cometieran las suficientes acciones nobles que lo contrarresten.

El primero, sin embargo, sería fruto de las buenas acciones o pensamientos, como la bondad, la generosidad, la verdad o el perdón. (Así que la felicidad que tengamos en esta vida, va a depender en gran parte de nuestras buenas acciones, y de nuestra capacidad de hacer que no se amplíe el posible mal karma que hayamos generado).

Así las cosas, los efectos de nuestros actos, bien podrían producirse en una vida posterior a la que estamos viviendo. Por lo que, quizá, esto nos expliqué por qué existen algunas desigualdades, privilegios por nacimiento u otros condicionantes.

Y es que, la Ley del karma, nos hace vivir determinadas experiencias para que así aprendamos lecciones. Nada es fruto del azar o casualidad para esta ley, que sólo tiene en cuenta las acciones cometidas con verdadera intencionalidad.

 

Relaciones karmáticas

En este apartado os hablaré de las relaciones karmáticas. Este es un concepto que se relaciona con los Cuerpos Sutiles y los Patrones Karmáticos, que veremos en otro apartado.

Así que, supongo que muchos de vosotr@s habréis oído hablar de las relaciones karmáticas; pero, es posible que no sepáis qué significan exactamente.

Y es que, a menudo, los astros marcan que heredemos unos determinados genes de nuestros antepasados. Pero, también se heredan sus tendencias emocionales. Por ejemplo, heredamos ser muy secos en nuestro comportamiento, o muy acogedores… Y de la misma manera, heredamos todas aquellas deudas kármicas que nuestros antepasados tienen por resolver. Este detalle es importante, porque mucha gente lo desconoce. Piensa que sólo paga por su propio karma, sea adquirido en esta vida o en vidas pasadas. Pero no es sólo así.

La vivencia de una determinada relación personal nos aporta datos sobre el estado de nuestro karma. Quizá necesitamos ser menos aprensibles, o menos descuidados para que no nos engañen… O quizá comprendemos que hemos saldado todas nuestras deudas, y que ya estamos en paz con el Universo.

En las relaciones kármicas existen cuatro tipo de parejas con las que nos podemos encontrar a lo largo de nuestra vida:

-Relación de almas afines

-Relación de almas kármicas-

-Relación de almas dhármicas

-Relación de almas gemelas

¿Y vosotr@s en cuál de ellas os encontráis? ¿Sabéis lo que significan cada un ade ellas?

 

Relación de almas afines o compañeras

¿Cómo la distinguimos? Porque compartimos intereses y aficiones. Es como si os conociérais de toda la vida. Conozco a muchas personas que nada más conocer a otras me han comentado «es como si la conociera de toda la vida». Y, verdaderamente, como os he dicho en otro apartado, hay lecturas de Tarot encaminadas a conocer si existe esa predestinación entre esas personas; si es realmente así que se conocen desde antes.

Pero, lamento deciros, que en muy pocos casos estas personas acaban juntas en pareja. Pues, esa afinidad, las hace reconocerse como compañeros o hermanos, pero no como pareja romántica.

Relación de almas kármicas

Las distinguimos porque siempre hay peleas y conflictos. Son dadas para que aprendamos las lecciones que tenemos pendientes. Son las parejas que nos ayudan a crecer y mejorar. Y aunque existe mucha afinidad y atracción, no está exenta de tensiones y gestiones que realizar, para solucionar los conflictos que se generan en la misma.

Ciertamente, nos llevaremos más de una decepción. Mi consejo es que cerréis cuanto antes el círculo, que aprendáis lo antes posible la lección que creáis que tenéis por delante. Y así podréis descansar tranquilos.

Sí es verdad, que cabe una pequeña posibilidad de que, en vez de acabar cada uno separados por caminos diferentes, decidáis transformaros en almas dhármicas. A continuación os cuento de qué se trata.

Relación de almas dhármicas

Son al contrario que las relaciones anteriores. Es todo un remanso de paz. Quizá te plantees terminar tu vida junto a esa persona, debido a la gran estabilidad y felicidad que te aporta.

Se produce lo que llamados ‘timing’ adecuado: estáis en el mismo momento de vida, en el sentido de que, aunque no hayáis vivido exactamente las mismas experiencias, si habéis experimentados situaciones parecidas, que os hacen situaros en etapas parecidas (aunque la diferencia de edad sea grande). Pero, sentís que ya habéis quemado las mismas etapas, y que esperáis lo mismo de lo venidero.

No tenéis expectativas distintas, sino que, lo que esperáis, es esencialmente lo mismo (aunque no lo tengáis definido; simplemente, sentís que esto es así, que váis en una misma dirección y hacia un mismo sitio).

Además, es muy probable, que sin saberlo, llenéis vuestro tiempo libre de la misma manera.

Relación de almas gemelas

Se trata de la persona a la que te une un hilo rojo (recordad que en algún apartado os he hablado de esta leyenda, para que supierais en qué consiste).

Se dice que con nuestras almas gemelas compartimos absolutamente todo. Incluso el destino.

Pero, antes de que estén juntas, suele haber una barrera importante que romper, bien sea que una vive en un país diferente, o que la otra pertenece a otra esfera social o gueto o gremio…

El drama está servido; pero nunca os separaréis. Existe una sensación de familiaridad muy grande con esta persona, porque se compartieron vidas pasadas con ella.

Así, la propia vida pondrá por delante nuestro, el tipo de relación que más necesitemos para aprender aquello que sea preciso. Incluso, esto nos llevará a solucionar Patrones Kármicos, de los que os he hablado en otros apartados. Como curiosidad os diré, que cabe la posibilidad de que, con este tipo de relaciones, tengamos una ganancia o pérdida material que sea necesaria para nuestra evolución espiritual.

 

Patrones kármicos

Con este concepto nos referimos a ese conglomerado de energías que captamos de una determinada persona, y que no nos suele dejar una buena impronta.

Supongo que a muchos nos ha pasado alguna vez. O incluso, hemos sido nosotros mismos los que, en algún momento de nuestra existencia, hemos sentido que causábamos esa sensación.

Así las cosas, sabemos que nuestra interrelación con el exterior está marcada por esa conexión de nuestro cuerpo energético con la energía exterior (recordemos que todo es energía).

Una cosa muy importante que debemos tener en cuenta, es que, la energía, tanto la exterior como la interior es una sola, pero de acuerdo al grado de manifestación, el ser humano sin tener conciencia de ello, le ha ido dando diferentes nombres (virtudes, dones, valores humanos, amor, la paz, o incluso fe).

Estos patrones fueron adquiridos en muy diferentes tiempos y ubicaciones. Representan el karma de la persona, con el que cargamos de una encarnación a otra.

Pero, cada vez más, hemos ido perdiendo nuestra capacidad de expresar nuestro verdadero ser interior y de desarrollar nuestras facultades espirituales.

Los patrones energéticos están situados en nuestros cuerpos sutiles (por eso os hablé de ellos en otro apartado). Además, controlan el hecho de que podamos tener acceso a frecuencias superiores.

Todos tenemos estos patrones hasta que sean limpiados.

Así, los patrones kármicos son barreras de energía en el camino de crecimiento que bloquean el progreso hacia nuestra plena realización. Son como piedras en el camino, que nos hacen ser y comportarnos, como quienes verdaderamente no somos. Y de esta manera, no podemos oir los mensajes que nuestro Yo Superior tiene guardados para nosotros.

Son mecanismos que nos causan un falso espejismo. Son canales de energía nociva (deudas kármikas en realidad, que necesitan ser saldadas). Además, también nos harán vivir asociaciones frustradas, si no aprendemos a corregir esos patrones. Por eso hay personas que una y otra vez inician relaciones, y al final siempre acaban siendo fallidas. Ese karma es del que muchas veces las lecturas del tarot nos hablan, y nos dicen cómo gestionarlo y saldarlo.

Estos patrones que constituyen una energía del todo torcida, nos hacen ver en las personas que los experimentan, a seres inseguros, agresivos, intolerantes, hipocondríacos, temeroso, sumisos, irreflexivos…

Además, normalmente tardan años, vidas enteras, en forjarse; de manera que, dejarlos atrás, no es cosa de un día. Cabe realizar para ello el correspondiente trabajo, que al final da siempre sus frutos, tal como os comenté en otros apartamos de esta Comunidad.

Los patrones kármicos se repiten a lo largo de nuestra vida, e incluso pasan de una vida a otra.

 

 

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