Mundo onírico, tipos y ciclos del sueño

 

Es verdad, que a menudo me preguntáis si los sueños tienen algún significado en especial.

Pues bien, os tengo que decir, que sólo en contadas ocasiones, esos sueños tienen una transcendencia más allá. De hecho, en mi caso, es una facultad que controlo perfectamente, y me aporta datos, que sin ellos, no habría podido conocer. Puedo ver detalles tanto míos, como de otras personas. Y también, frecuentemente, otros oráculos pueden ayudar a descifrar esas comunicaciones.

Pero, ciertamente, se trata de una facultad que tan solo se dá en determinadas personas.

Puntualmente, en vez de tener sueños ordinarios, (que no son más que conflictos de nuestro subconsciente), algunas personas pueden recibir señales a través de unos sueños un tanto peculiares, que a continuación analizaremos.

 

Tipos de sueños

Así, en el siguiente apartado de esta Sección, podéis ir teniendo una idea de esa distinta tipología de sueños más allá.

1. Sueños pre-cognitivos

En ellos, nos anticiparnos al futuro. Vemos una situación que después sucede o recibimos una noticia que después se confirma.

Muchas personas experimentan estos sueños con mucho dramatismo, ya que la mayoría de las veces la información llega en forma de pesadilla, con alto impacto emocional.

Es importante aprender a diferenciar estos sueños de las pesadillas de verdad, ya que son las más comunes.

 

2. Sueños de visita

Son sueños en los que vemos o interactuamos con personas ya fallecidas. Vivimos estos sueños como si fueran presente o en primera persona.

Estos “encuentros” suelen estar rodeados de una sensación de paz, como si esa persona hubiera venido a comunicarnos que se encuentra bien.

A diferencia de la categoría anterior, las personas que experimentan este tipo de sueños suelen despertarse con una sensación de alivio y revelación de una profunda certeza de la vida después de la muerte.

 

3. Sueños lúcidos

En estos sueños nos damos cuenta de que estamos soñando. Tenemos conciencia de que nuestro cuerpo está en la cama mientras visualizamos y vivimos escenas. A veces, incluso podemos cambiar algunos aspectos del sueño a voluntad. Y muchas veces le estamos dando la orden al celebro de que queremos despertarnos ya, porque lo que estamos viviendo no es agradable.

Tener sueños lúcidos es una capacidad natural que todos poseemos. En la antigüedad, se utilizaban para la sanación. Es posible entrenarse para experimentar sueños lúcidos y de esa manera utilizarlos para hacer cambios en nuestras actitudes o descubrir soluciones para nuestros problemas.

Para ello tenemos que mentalizarnos de que, una vez entremos en la fase de sueño profundo, si conseguimos tener consciencia de ese estado, tenemos que procurar alcanzar la finalidad que nos propongamos (por ejemplo, sentir menos dolor por algún malestar físico, o volvernos menos irritables en el día a día).

 

4. Sueños compartidos

En estos sueños, dos personas sueñan lo mismo o aparecen aspectos similares en los sueños de ambas. Se produce una especie de conexión en remoto.

Son poco frecuentes, pero se producen. Hay que estar atentos. Para descubrir que hemos tenido uno de estos es necesario que adoptemos la costumbre de contarle nuestros sueños a las personas que aparecen en ellos. Es sorprendente encontrarse con estos casos porque nos muestran cuánta conexión tenemos con los demás, más allá de las distancias.

 

5. Sueños anidados

A veces soñamos que nos despertamos, incluso que nos levantamos, pero de pronto, nos damos cuenta de que es un sueño, y nos despertamos de verdad. A esto se le llama “falso despertar” y a veces suceden varios en una misma noche.

Si en lugar de despertar vuelves a soñar, entonces has experimentado un sueño anidado. Un sueño dentro del sueño. Es como si nuestra mente hiciera trampa, fingiendo que ya nos hemos levantado, pero en realidad, no es así.

 

6. Sueño prodrómico

En estos sueños, la persona recibe información acerca de una enfermedad que está padeciendo pero de la que no ha manifestado síntomas.

El cuerpo, con gran sabiduría, envía señales; pero a veces, en la locura de la vida actual, no estamos tan atentos como para detectarlas. Entonces, la información se filtra al mundo del sueño. Muchas personas han descubierto una enfermedad de este modo y existen varias investigaciones muy serias al respecto, ya que mediante este tipo de sueños sería posible detectar rápidamente aquellas que requieren tratamiento temprano.

 

7. Sueño numinoso

Son los sueños en donde contactamos con figuras espirituales, guías o seres de luz. La persona que sueña recibe consuelo, mensajes o incluso orientación concreta para la vida cotidiana.

Se percibe en seguida que estos no son sueños “ordinarios” sino que existe en ellos una energía especial. Vale la pena, después de un sueño de estos, meditar sobre el mensaje recibido. Muchas veces suceden grandes revelaciones en ellos.

 

8. Sueños “Eureka”

Son sueños en donde se descubre la solución a un problema. Es un clásico de los investigadores de este tema, el famoso sueño del científico a través del cual se resuelve un dilema.

 

 

Los ciclos del sueño

A raíz de esta Sección onírica, me ha parecido oportuno explicaros cómo funcionan los mecanismos que nuestro celebro pone en funcionamiento, desde el momento en que nos vamos a dormir, hasta que se inicia la fase del sueño.

El cerebro funciona a base de ondas cerebrales. Y, dependiendo de cómo sean éstas, estaremos en vigilia o en sueño.  Y una vez que estemos en sueño, la actividad eléctrica también irá variando según la fase de sueño en la que nos encontremos. Cuando dormimos, atravesamos cinco etapas progresivamente:

– ETAPA I: es la que se entra y se sale del sueño. En ella son muy frecuentes los despertares y las sensaciones de “caída”. En esta etapa, los ojos se mueven lentamente y la actividad muscular se enlentece.

Cuando estamos en ella, nos damos cuenta de lo que ocurre a nuestro alrededor e incluso nos podemos creer que no estamos dormidos. Las ondas cerebrales que predominan son la alfa y la theta.

– ETAPA II: el sueño se hace más profundo y el tono muscular es más reducido. El movimiento de ojos se detiene y las ondas cerebrales se vuelven más lentas.

– ETAPA III: Es la etapa del sueño en el que realmente descansamos y en el que, si nos despertáramos, nos sentiríamos confusos. En esta fase las ondas cerebrales predominantes son la delta. Es donde generalmente se dan trastornos de sueño como el sonambulismo, terrores nocturnos y mojar la cama.

– ETAPA IV: aquí es donde nos encontramos profundamente dormidos y nos hace descansar tanto física como psíquicamente. Aunque no es la fase en la que soñamos, nos podemos encontrar con imágenes, con la diferencia de que nunca son historias.

– ETAPA REM: es la etapa en la que soñamos en forma de historia. En este momento el tono muscular no existe (por eso cuando queremos gritar en un sueño, no podemos).

Las ondas cerebrales predominantes son las theta. En esta etapa, las ondas cerebrales son como cuando una persona está despierta, por lo que, el ritmo cardíaco y la presión aumenta, al igual que el movimiento
de los ojos y a la vez, los músculos se paralizan. En este momento es cuando soñamos, y cuando, verdaderamente, podemos empezar a preguntarnos, si han llegado a nosotros señales más allá.                                                                                                                                                                                                                         

     

 

Estad atentos a vuestros sueños, pero recordad que es una etapa que suele durar entre 90 y 110 minutos.

 

 

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