Consciencia después de la muerte, Cuerpos sutiles y Experiencias cercanas a la muerte (ECM)

A través de esta publicación, quería que tuvierais conocimiento acerca de esos estados de conciencia que existen, de los que ni siquiera la ciencia puede explicar el por qué, pero son así realmente.

Me refiero (en línea con el anterior artículo de las comunicaciones con nuestros seres queridos), al hecho de que haya ciertos planos y trances en los que la ciencia o la consciencia, no puedan explicar exactamente el cómo o el por qué, pero, efectivamente, en esos estados se producen comunicaciones transcendentales.

Y, aunque el artículo que os comparto a continuación no es exactamente el que trata de las comunicaciones con los seres que ya se han ido, sí que de alguna manera, nos está diciendo (y lo hace a través de alguien muy docto en la materia, por cierto), que, aunque ese paciente o ya casi difunto del que habla en la entrevista estaba clínicamente muerto, y de ninguna manera podía tener conocimiento de nada de lo que le sucedía…. al despertar, demostró que se había enterado de todo lo que estaba pasando allí…

Aquí os dejo el artículo, para que lo leáis con vuestros propios ojos:

https://www.google.com/amp/s/www.lavanguardia.com/lacontra/20180520/443704351764/hay-conciencia-despues-de-la-muerte.html%3ffacet=amp

Fijaos en ese pasaje de la entrevista que dice:«Tenía 42 años y sufrió un infarto en el autobús. Llegó a mi hospital en coma, ya azul, sin pulso ni respiración. Lo intubamos. La enfermera le quitó la prótesis dental para conectarle el tubo…

¿Y murió?
Clínicamente estaba muerto. Pero al cabo de hora y media su corazón volvió a latir débilmente. Tras una semana abrió los ojos y la primera persona que vio fue aquella enfermera que le había intubado cuando estaba en coma.

¿Y…?
Fue la enfermera la que casi sufre un ataque entonces, porque el paciente que ella había visto muerto la saludó y le dio las gracias por haberle intubado con mimo. Y le preguntó dónde había puesto su prótesis dental…»

A título personal, os compartiré, que la suerte influye mucho en esta circunstancias. En mi caso, perfectamente, podría no estar ya escribiendo este artículo, pero, el destino hace que ante ciertos percances, haya personas que estén destinadas a seguir aquí en la tierra. Quizá porque tienen una misión importante que desempeñar, a una escala más allá.

La Vanguardia. Artículo: «Hay conciencia después de la muerte» (Pim Van Lommel, cardiólogo).

 

 

 

 

Cuerpos sutiles

En este apartado os quería hablar de este concepto, que ha sido admitido por muchos investigadores y científicos.

Incluso, existen médicos especialistas, que han admitido que la fuente de muchas de nuestras enfermedades se encuentra en estos cuerpos energéticos (para luego manifestarse en dolencias físicas u otras enfermedades).

Lo que os quiero decir con esto, es que, la mayoría de las enfermedades se originan en la mente, en pensamientos y emociones negativas que bloquean el flujo natural de la energía que circula por nuestro cuerpo.

A modo de ejemplo, puedo deciros que existen cuerpos sutiles como (estos son los más importantes):

-Cuerpo Etérico: Es el primer campo energético alrededor del cuerpo físico; por eso os lo he puesto en el primer lugar de este listado. Y a su vez, es el último en donde se manifiesta la enfermedad, antes de hacerlo en el cuerpo físico.

Su función básica es mantener la energía vital del cuerpo físico. Gracias a él, la energía entra y sale de nuestro cuerpo.

Está en conexión, especialmente, con los sistemas nervioso y endocrino.

-Cuerpo Astral o emocional: En este cuerpo anida el sentimiento. En él se graban todas las emociones, experiencias, patrones emocionales repetitivos… creando “nuestra pantalla de realidad”.

Y os diré como secreto, que, para cambiar verdaderamente nuestra existencia, hemos de darnos cuenta o descubrir qué pensamientos, sentimientos y patrones mentales se encuentran en ese plano. Porque son los que verdaderamente conforman nuestra forma de ser. A través de diversas lecturas del Tarot, es posible vislumbrar esos aspectos secretos de nuestra personalidad, y que rigen todo nuestro ser.

Cuerpo mental: En él residen los pensamientos y procesos lógicos; aquellos que nos convierten en seres humanos diferentes a los animales (que muchas veces, sólo actúan por instinto, aunque también los haya que piensen).

En la mente están las ideas, proyecciones de futuro, recuerdos del pasado, creencias… De manera que, si no cambiamos nuestros procesos mentales y pensamientos, no cambiaremos nuestro mundo o entorno.

Este cuerpo está formado por el Mental Inferior (Pensamiento racional) y el Mental Superior (Pensamiento intuitivo).

Así las cosas, si cuando sufrimos un desengaño, no lo aceptamos, ni lo comprendemos… esa vivencia nos queda grabada, y sigue su curso dañino a nivel tanto consciente como inconsciente. No importa el tiempo ni el espacio en el que la misma tenga lugar, porque ese daño va a seguir ahí; incluso aunque nos sea producido en una vida anterior (puede manifestarse en vidas posteriores, hasta que aprendamos a sanarlo). Y este hecho, va a ir condicionando nuestros actos, hasta que liberemos ese mal pensamiento.

Así, es a través de estos cuerpos sutiles que se puede percibir lo que conocemos como «aura», lo cual será objeto de desarrollo en otro apartado. Y es a partir del cuerpo físico, que los distintos cuerpos sutiles (que se diferencian por una vibración y estructura concreta), se van diferenciando cada uno con respecto al otro. Y de hecho, de las cualidades de cada uno de esos cuerpos, se encarga la psicología moderna.

No obstante, para aclararnos más con respecto a este concepto, hemos de entender que los cuerpos sutiles se constituyen de alguna manera paralela, pero, ligados al cuerpo físico, y están dotados de facultades como: alcanzar dimensiones distintas a la nuestra; de esta manera se puede traer informaciones y consejos de otros planos de realidad, a los que no podríamos acceder de otro modo. En tales situaciones, es en las que se puede tener, por ejemplo, la visión simultánea de todas las caras de un objeto o persona, y de su interior.

Por eso, a través de los mismos, se puede acceder a una fuente grande de información y conocimiento. El pasado, el presente y el futuro están a disposición de quien accede a ellos. Incluso ahí, se pueden escuchar sonidos desconocidos para el oído humano.

Por eso, cuando un ser humano fallece, más allá del «apagón» que se produce en el cuerpo físico, también se dá la disolución del cuerpo etérico. Los cuerpos astral y mental se dirigen a los mundos astrales del espíritu, para continuar su camino de evolución.

Es también importante tener en cuenta que, este cuerpo emite unas ondas que atraen lo que queremos evitar que suceda.

Sin embargo, la mente no puede modificar las emociones del Cuerpo astral o emocional, ni tampoco sus emociones o experiencias almacenadas. Si algo nos traumatizó o nos dañó, es evidente que haciendo mucho esfuerzo mental, podemos corregir la manera en que nuestra mente piensa y gestiona esas emociones, y conseguir una mejora. Pero no podemos dejar de sentir ese mal o borrar esa experiencia, sólo porque le demos la orden al cerebro. Esto no funciona así. Por eso hacen falta otros remedios o métodos alternativos para trabajar con esas trabas emocionales.

Para que nuestras emociones se armonicen, es bueno, por ejemplo, dejar fluir junto a nosotros el sonido de cuencos sanadores.

Sin embargo, el tercer ojo, también está relacionado, entre otras cosas, con la sanación de esas emociones; pero lo trataremos en otro Apartado.

Otro buen método para contrarestar esas emociones negativas, es el siguiente: inmediatamente después de que las sintamos, tenemos que mandarle el mensaje al Universo, de que lo que realmente queremos sentir ahí es paz. Y rápidamente tenemos que hacer por emanar alguna buena sensación como paz o dicha. Esto hará cambiar nuestra forma de reaccionar. Nos hará entrar en otra dinámica de comportamiento.

Con emociones positivas elevamos nuestra vibración cardinal básica, y se van debilitando las sensaciones que nos hacen sufrir. Incluso, las energías negativas, pueden acabar neutralizándose porque esas otras las engullan; pues, las energías positivas tienen una vibración más fuerte que las negativas.

Si llevamos a nuestra conciencia lo que nos hace sufrir, empezaremos a poder trabajarlo. Momento en el cual, no sería extraño tener algunos dolores o inseguridades, fruto de que nuestro trabajo está funcionando.

De hecho, es lo más probable que nuestras enfermedades y dolores físicos, sean fruto de emociones silenciadas.

El dolor o miedo nos permite ver que hay un problema. Y gracias a ese aviso, vamos a poder empezar a trabajarlo y sanarlo. No dejéis de buscar un talismán que os ayude en esa labor.

Y recordad, que técnicas como la meditación y el sonido de los distintos cuencos sanadores, puede abrir esa puerta hacia una auto curación.

 

 

«Las enfermedades nacen en los cuerpos sutiles»

En este Apartado, y como complemento del anterior, referente a los cuerpos sutiles, quería comentaros las apreciaciones que al respecto hace el médico Biven Mamonta en el link que os voy a dejar a continuación.

Fijaos que hace manifestaciones como las siguientes:

«-¿Por qué abandonó la medicina?

– […]Decidí ir a la Universidad, me especialicé como cirujano, ejercí en un hospital, luego dirigí varios hospitales y me di cuenta de que muchas operaciones no son necesarias.»

Pero, aclarando aún más este concepto de la relación que existe entre los diferentes cuerpos energéticos y las enfermedades que padecemos, dice lo siguiente:

«Si tenemos muchos problemas con nuestra mente, si no podemos aceptar una situación, empezamos a tener emociones negativas que se comen nuestra energía. Si perdemos energía, podemos sufrir depresión; nuestro sistema inmunológico se debilita, nuestros canales se cierran y se genera una enfermedad física. La sanación se tiene que hacer en todos los niveles. Podemos curarnos, por ejemplo, a través de la mente, a través de la meditación».

Os dejo aquí el link para que le podáis echar un vistazo, y así formaros vuestras propias opiniones:

Espero que sea de vuestro agrado.

Fuente: El Periódico. Artículo: «La enfermedad nace en los cuerpos sutiles» (Biven Mamonta).

 

 

Experiencias cercanas a la muerte (ECM)

A continuación, paso a comentaros el siguiente artículo de esta Doctora experta en Anestesiología y Reanimación, para así poder compartir con vosotr@s el hecho de que exista esa información o consciencia de las personas después de la muerte.

Esta Doctora nos explica que los seres humanos, cuando se encuentran en este tipo de estados (es decir, en el que clínicamente están muertos), pueden sentir, recordar… y pensar. Pero en su cerebro, no podrían encontrarse rastros científicos de actividad, porque simplemente está “muerto”. Fijaros qué curioso. Así, este hecho nos demuestra cómo existe ese nivel de pensamiento consciente, del que, sin embargo, la ciencia no nos podría dar cuenta. Existen sucesos muy difíciles de probar. No todo es lo que aparenta ser.

El artículo que os cito, cuando habla de las personas que se encuentran en este estado (es decir, en el que realmente ya habrían dejado de existir) describe que, «las situaciones más comunes descritas son que han podido verse a sí mismos y lo que pasaba en aquel momento en su entorno; han revisado toda su vida en el pasado y también en el futuro y comprendido el sentido de su existencia. Han sentido una paz y un amor incondicional indescriptible».

En estos párrafos que siguen, os transcribo literalmente el tenor literal de la entrevista, porque creo que una vez lo leáis, podréis entender por vosotr@s mismos, por qué es posible conectar con la conciencia o con las personas que ya no están físicamente con nosotros. De igual manera que ellos pueden verse a si mismos cuando «ya no estaban aquí», algunos de nosotr@s podemos «verlos» a ellos, aunque tampoco se encuentren aquí, físicamente.

Aquí está el texto que os mencionaba de la entrevista:

«¿Pese a que su cerebro está muerto?
Sí, por tanto esa consciencia que continúa durante este trance no se encuentra en el cerebro. Es una energía, y como energía no se crea ni se destruye, se transforma y perdura.

[…]

¿Cómo se lo explica usted?
En 1990, Stuart Hameroff, psicólogo en la Universidad de Arizona, y Roger Penrose, físico matemático en la de Oxford, propusieron que los microtúbulos, las unidades más pequeñas del citoesqueleto de las células, actúan como canales para la transferencia de información cuántica responsable de la consciencia.

¿Somos como aparatos de radio?
Exacto, y cuando morimos el contenido de los microtúbulos vuelve a esa conciencia cuántica y si te reaniman se puede recuperar.

¿Me está diciendo que en nosotros hay una conciencia universal?
Sí, y cuando mueres esa conciencia a la que se suman tus experiencias pasa a la conciencia cuántica, pero no se pierde la información.

¿Se trata de una conciencia que está continuamente aprendiendo?
Sí, continuamente, y que está conectada a todo. El mundo de las subpartículas de las que todo está hecho, están interconectados, usted, yo, los árboles, la mesa, todo el universo…»

Artículo de La Vanguardia: “Entender que no existe la muerte cambia nuestra vida” (Entrevista a Luján Comas, Licenciada en Medicina, especializada en Anestesiología y Reanimación).

https://www.google.com/amp/s/www.lavanguardia.com/lacontra/20180929/452070048190/entender-que-no-existe-la-muerte-cambia-nuestra-vida.html%3ffacet=amp

 

 

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