La Ouija: ¿por qué no debemos practicarla?

 

 

La Ouija es parte de nuestra cultura general desde hace años, ya sea por las películas donde vemos morir a gente porque la han practicado o bien por las historias que al respecto oímos.

 

Como sabemos, la tabla tiene inscritos diferentes símbolos, letras y números. Para que funcione, un grupo de personas deben colocar sus manos en torno a un puntero que actúa como traductor de los mensajes, y una tercera persona o alguno de los participantes, debe realizar las preguntas a la correspondiente entidad.

 

 

Fijaros que ya en sí, su nombre nos revela pistas sobre ella: proviene de la fusión germano-francesa de los términos ‘Oui’ (sí) y ‘Ja’ (sí), y que es más que una contundente afirmación. Justo como la que se refleja en el tablero cuando recibimos una respuesta positiva del mundo invisible.

 

Se dice que ya en China era una forma que se utilizaba para establecer comunicación con los seres fallecidos.

 

En realidad, la concentración de las personas que se reunen a su alrededor, hace que las energías se muevan entorno a al puntero, dejando que el espíritu transmita su mensaje, o incluso que aporte ciertos datos, o fechas significativas.

 

 

Pero, para que nadie se lleve a engaño, os aclaro que, apenas unas personas traten de activar el tablero, ya están entrando en ese tipo de situación. Y por lo tanto, aunque ellos piensen que no «la han activado», sí que es así. Y si ni siquiera cerraron el procedimiento, el resultado puede ser mucho peor, ya que el círculo ha quedado abierto; la puerta de comunicación con el otro mundo, no ha quedado debidamente cerrada. Y no lo ha quedado, con respecto a esas personas que practicaron la Ouija, o a veces, incluso, con respecto a sus allegados.

 

Para este tipo de prácticas, aunque mucha gente no lo sabe, hay que designar un medium, que será el interlocutor (el que haga las preguntas). Y una persona con conocimientos del mundo espiritual, también debería estar presente.

 

Hay que ir con cuidado con lo que se pregunta. Pero, os recomiendo que nunca la practiquéis, porque nos estamos acercando a entidades que ya no deberían estar aquí, o bien estamos conectándonos con portales existenciales que al final van a resultar ser un agujero negro para nosotros. Y con el tiempo, lo comprobaríamos. Fijaros que incluso, para preguntar o dejar de preguntar, hay que avisar. Cada paso que se dé, tiene que estar perfectamente orquestado, y tiene una técnica concreta con la que realizarlo.

 

Es verdad que, algunos pensarán que, lo que se produce es el efecto ideomotor  (ese fenómeno psicológico en el que un sujeto realiza movimientos inconscientemente, de manera automática, desencadenado por un estímulo particular). Incluso, se valora si puede ser el subconsciente de los consultantes el que se refleje en las respuesta que la tableta nos dé. Pero no es así.

 

La realidad es que existen testimonios escalofriantes acerca de historias vividas con la Ouija. Algunas de ellas, vosotr@s mismos las conocéis. Sé que al leer este artículo, muchos os estáis acordando de casos en que ciertos conocidos murieron, y se decía que la habían practicado. Casos, en que, parece que dé la casualidad, pero todos o la mayoría de los intervinientes, acabaron falleciendo (sea en un accidente de coche u otras circunstancias). Pero, todos habían practicado la Ouija antes, y es más, todas las habladurías confirman que sabían que esas personas la habían practicado.

 

Recogiendo algunos casos que han quedado plasmados a lo largo de la historia, podemos mencionar los siguientes:

-Sucedió en el año 2000 en la Universidad de Arkansas. Tras concluir sus clases, un grupo de alumnos decidieron reunirse en la biblioteca «para estudiar». Fue una chica llamada Brenda, de 19 años, la que comienza a consultar al tablero con la primera pregunta: “¿a qué edad voy a morir?” y “¿de qué voy a morir?”.

En ese momento, el puntero comienza a moverse y marca el número 2 y después el número 6, era el 26. Tras ello fue formando una palabra, letra a letra deletreó “anorexia”; la chica rompió a llorar pues desde hacía más de un año padecía esa enfermedad.

Casualidad o no, siete años después, Brenda moría de un ataque cardiorrespiratorio provocado por la anorexia…

 

– El caso de la niña de Vallecas, sin ir más lejos, nos acerca a un supuesto sucedido en España. Armarios que se cerraban de forma repentina, estruendos o un Cristo separado inexplicablemente de su cruz, fueron algunos de los sucesos paranormales que la Policía Nacional, asombrada ante las evidencias, incluyó en un informe durante su visita, en noviembre de 1992, a la casa de Estefanía, la niña de Vallecas poseída que entró en coma y murió después de jugar a la Ouija, sin que los médicos pudieran encontrar una explicación científica.

 

Ésta había practicado la Ouija en el Instituto en un par de ocasiones; en una de esas veces, se dice que una profesora las descubrió, y al hacerlo, vio cómo el vaso de vidrio que estaban usando se rompió y un ‘humo negro’ se metió por la nariz de la joven.

Estefanía aseguraba que sentía la presencia de varias personas dentro de ella.

 

-Mucha gente ha visto el clásico del cine ‘El exorcista’, pero pocos saben que está basado en un caso real del año 1949… ¿Lo sabíais?

 

-En Valencia (España), entorno al año 2007, un diario publicó que unos cinco chicos se reunieron en una casa abandonada con la finalidad de practicar sesiones espiritistas por medio de una tabla Ouija. Prepararon un altar y comenzaron con el juego de la mano de uno de los chicos que oficiaba de “portavoz” en el juego.

La primera pregunta que realizo fue: “si la presencia de alguno de nosotros te molesta, dinos quien es y se marchará”; enseguida el puntero de la tabla marco tres nombres, quienes decidieron marcharse enseguida de la sesión.

Después de haber caminado unos metros de la casa, los chicos sintieron un ruido realmente estruendoso y cuando se giraron para ver qué había pasado, vieron como la casa abandonada se derrumbaba sobre los dos chicos que se habían quedado «jugando» con la ouija…

 

 

– En Arkansas, USA (año 95), tuvo lugar el caso de Denis y David, dos chicos satanistas de 20 años que utilizaban la ouija para comunicarse con quien ellos llamaban su “amo”. La noche del 22 de Diciembre de 1995, David persuadió a dos compañeros suyos de la escuela para que fueran a su casa para jugar, pero cuando entraron en la habitación, descubrieron un altar iluminado con velas y cubierto con una paño negro en donde se encontraba situada una tabla de Ouija.

Los dos chicos aceptaron participar en la sesión, y así fue como los cuatros comenzaron con las preguntas. El primero en preguntar fue David, que al percibir una presencia dijo “si eres Satanás dime que quieres y lo hago”. Frente a esto, los dos chicos invitados se sintieron incómodos y decidieron dejar de participar.

 

Justo en el momento en que se estaban yendo, Dennis sacó una navaja y tomó a uno de los chicos por el cuello, diciéndole que nadie se iría a ningún lugar hasta que la voluntad de su amo fuera cumplida. En ese mismo momento, comenzó a apuñalar al chico. El otro chico logró escapar durante el ataque e informo a la Policía de lo sucedido.

 

 

Supongo que tod@s conocéis algún que otro caso o alguna otra historia sobre la Ouija que os ha impactado.

Quizá otros de vosotros, vivís con la incertidumbre, de si aquella especie de práctica de ‘Ouija’ que intentásteis en vuestro colegio cuando érais pequeños, ha tenido o no algún efecto en vuestras vidas. Sé que muchos vivís con esa incertidumbre.

No obstante, lo que os aclaro rotundamente, es que hay otras formas no dañinas de contactar con nuestros seres queridos (y no con entidades desconocidas del más allá, como posibilita la Ouija).

Cualquier comentario que tengáis al respecto, será bienvenido.

 

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