Cuerpos sutiles

 

 

 

En este apartado os quería hablar de este concepto, que ha sido admitido por muchos investigadores y científicos.

 

Incluso, existen médicos especialistas, que han admitido que la fuente de muchas de nuestras enfermedades se encuentra en estos cuerpos energéticos (para luego manifestarse en dolencias físicas u otras enfermedades).

 

Lo que os quiero decir con esto, es que, la mayoría de las enfermedades se originan en la mente, en pensamientos y emociones negativas que bloquean el flujo natural de la energía que circula por nuestro cuerpo.

 

 

 

A modo de ejemplo, puedo deciros que existen cuerpos sutiles como (estos son los más importantes):

 

-Cuerpo Etérico:

Es el primer campo energético alrededor del cuerpo físico; por eso os lo he puesto en el primer lugar de este listado. Y a su vez, es el último en donde se manifiesta la enfermedad, antes de hacerlo en el cuerpo físico.

Su función básica es mantener la energía vital del cuerpo físico. Gracias a él, la energía entra y sale de nuestro cuerpo.

Está en conexión, especialmente, con los sistemas nervioso y endocrino.

 

Cuerpo Astral o emocional:

En este cuerpo anida el sentimiento. En él se graban todas las emociones, experiencias, patrones emocionales repetitivos… creando “nuestra pantalla de realidad”.

Y os diré como secreto, que, para cambiar verdaderamente nuestra existencia, hemos de darnos cuenta o descubrir qué pensamientos, sentimientos y patrones mentales se encuentran en ese plano. Porque son los que verdaderamente conforman nuestra forma de ser. A través de diversas lecturas del Tarot, es posible vislumbrar esos aspectos secretos de nuestra personalidad, y que rigen todo nuestro ser.

 

 

Cuerpo mental:

En él residen los pensamientos y procesos lógicos; aquellos que nos convierten en seres humanos diferentes a los animales (que muchas veces, sólo actúan por instinto, aunque también los haya que piensen).

En la mente están las ideas, proyecciones de futuro, recuerdos del pasado, , creencias… De manera que, si no cambiamos nuestros procesos mentales y pensamientos, no cambiaremos nuestro mundo o entorno.

 

Este cuerpo está formado por el Mental Inferior (Pensamiento racional) y el Mental Superior (Pensaiento intuitivo).

 

Así las cosas, si cuando sufrimos un desengaño, no lo aceptamos, ni lo comprendemos… esa vivencia nos queda grabada, y sigue su curso dañino a nivel tanto consciente como inconsciente. No importa el tiempo ni el espacio en el que la misma tenga lugar, porque ese daño va a seguir ahí; incluso aunque nos sea producido en una vida anterior (puede manifestarse en vidas posteriores, hasta que aprendamos a sanarlo). Y este hecho, va a ir condicionando nuestros actos, hasta que liberemos ese mal pensamiento.

 

Así, es a través de estos cuerpos sutiles que se puede percibir lo que conocemos como «aura», lo cual será objeto de desarrollo en otro apartado. Y es a partir del cuerpo físico, que los distintos cuerpos sutiles (que se diferencian por una vibración y estructura concreta), se van diferenciando cada uno con respecto al otro. Y de hecho, de las cualidades de cada uno de esos cuerpos, se encarga la psicología moderna.

 

No obstante, para aclararnos más con respecto a este concepto, hemos de entender que los cuerpos sutiles se constituyen de alguna manera paralela, pero, ligados al cuerpo físico, y están dotados de facultades como: alcanzar dimensiones distintas a la nuestra; de esta manera se puede traer informaciones y consejos de otros planos de realidad, a los que no podríamos acceder de otro modo. En tales situaciones, es en las que se puede tener, por ejemplo, la visión simultánea de todas las caras de un objeto o persona, y de su interior.

 

Por eso, a través de los mismos, se puede acceder a una fuente grande de información y conocimiento. El pasado, el presente y el futuro están a disposición de quien accede a ellos. Incluso ahí, se pueden escuchar sonidos desconocidos para el oido humano.

 

Por eso, cuando un ser humano fallece, más allá del «apagón» que se produce en el cuerpo físico, también se dá la disolución del cuerpo etérico. Los cuerpos astral y mental se dirigen a los mundos astrales del espíritu, para continuar su camino de evolución.

 

Es también importante tener en cuenta que, este cuerpo emite unas ondas que atraen lo que queremos evitar que suceda.

 

Sin embargo, la mente no puede modificar las emociones del Cuerpo astral o emocional, ni tampoco sus emociones o experiencias almacenadas. Si algo nos traumatizó o nos dañó, es evidente que haciendo mucho esfuerzo mental, podemos corregir la manera en que nuestra mente piensa y gestiona esas emociones, y conseguir una mejora. Pero no podemos dejar de sentir ese mal o borrar esa experiencia, sólo porque le demos la orden al cerebro. Esto no funciona así. Por eso hacen falta otros remedios o métodos alternativos para trabajar con esas trabas emocionales.

 

Para que nuestras emociones se armonicen, es bueno, por ejemplo, dejar fluir junto a nosotros el sonido de cuencos sanadores.

 

Sin embargo, el tercer ojo, también está relacionado, entre otras cosas, con la sanación de esas emociones; pero lo trataremos en otro Apartado.

 

Otro buen método para contrarestar esas emociones negativas, es el siguiente: inmediatamente después de que las sintamos, tenemos que mandarle el mensaje al Universo, de que lo que realmente queremos sentir ahí es paz. Y rápidamente tenemos que hacer por emanar alguna buena sensación como paz o dicha. Esto hará cambiar nuestra forma de reaccionar. Nos hará entrar en otra dinámica de comportamiento.

 

Con emociones positivas elevamos nuestra vibración cardinal básica, y se van debilitando las sensaciones que nos hacen sufrir. Incluso, las energías negativas, pueden acabar neutralizándose porque esas otras las engullan; pues, las energías positivas tienen una vibración más fuerte que las negativas.

 

 

 

Si llevamos a nuestra conciencia lo que nos hace sufrir, empezaremos a poder trabajarlo. Momento en el cual, no sería extraño tener algunos dolores o inseguridades, fruto de que nuestro trabajo está funcionando.

 

De hecho, es lo más probable que nuestras enfermedades y dolores físicos, sean fruto de emociones silenciadas.

 

El dolor o miedo nos permite ver que hay un problema. Y gracias a ese aviso, vamos a poder empezar a trabajarlo y sanarlo. No dejéis de buscar un talismán que os ayude en esa labor.

 

Y recordad, que técnicas como la meditación y el sonido de los distintos cuencos sanadores, puede abrir esa puerta hacia una autocuración.

 

 

 

 

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